Nuestra lucha no se trata de una mera elección estrecha entre opciones electorales dentro del actual régimen, sino de apostar por formas de organización económica y espiritual, cualitativamente superiores a la civilización burguesa, donde se garantiza la emancipación del proletariado y la democracia real. Es la lucha popular por la conquista de la civilización socialista, partiendo del estudio científico de las bases materiales que lo posibilitan y con el objetivo último del comunismo.

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2 de febrero de 2006

Nuevo Libro: "Erase la URSS": una perspectiva humanista burguesa de la Unión Soviética pero con muchos datos de interés


En 1956, Dominique Lapierre y Jean-Pierre Pedrazzini, reportero y fotógrafo de la revista “Paris Match” respectivamente, consiguen lo imposible: un permiso para recorrer junto a sus esposas la infranqueable Unión Soviética. Acompañados de Slava, un traductor ruso, iniciarán una travesía que, 50 años después, Lapierre recoge en su nuevo libro, “Érase una vez la URSS” (Ed. Planeta), del que adelantamos uno de sus capítulos.

El autor afirma que: «Nunca nos planteamos la cuestión de si nos gustaban o no Rusia y su régimen. Las páginas de este libro narran con absoluta objetividad la vida de los ciudadanos rusos, que nos recibieron con las puertas abiertas, espontáneamente, a lo largo de un recorrido que no pertenecía al infierno ni al paraíso, sino a la historia de los hombres».


Documento histórico. Nunca hasta entonces un extranjero había pasado la noche fuera de un hotel soviético. Las dos parejas habían acampado en las agrestes montañas del Caúcaso.

Por Dominique Lapierre

Minsk: trescientos cincuenta kilómetros. La aparición de nuestra nave bicolor en la cinta rectilínea de asfalto que atraviesa un campo llano, hasta perderse de vista, produce un pavor continuado. Sorprendidos por la visión de este insólito coche, los chóferes de los camiones cargados de koljosianos dan de repente peligrosos bandazos que amenazan con arrojarnos a la cuneta. Afortunadamente, pueblo tras pueblo, el colosal puño dirigido hacia el cielo de una estatua de un Lenin o de un Stalin de piedra, o a veces de los dos juntos, parece querer proteger nuestro Marly de una colisión fatal. La entrada de todas las poblaciones está decorada con una galería de cuadros de honor. Slava nos revela con orgullo que, mensualmente, las autoridades locales fijan, bajo la tradicional hoz que rodea un mapamundi, los retratos de trabajadores meritorios. Más adelante, avanzamos entre una doble hilera de inmensas pancartas que recalcan con letras blancas sobre fondo rojo los eslóganes con los que el régimen nutre cotidianamente al pueblo. "CAMPESINOS, CAMINEMOS HACIA EL COMUNISMO", "CAMPESINOS, APRENDED A DOMINAR LAS CIENCIAS", "CAMPESINOS, SALUDAD SIEMPRE AL MUNDO CON VUESTRO TRABAJO EXCEPCIONAL ", exhortan una tras otra.

Para seguir leyendo:
http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2006/329/1137177460.html

Referencia del libro:
http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblioin/0,1511,2900001091561,00.html?codigo=2900001091561&titulo=ERASE+UNA+VEZ+EN+LA+URSS