Nuestra lucha no se trata de una mera elección estrecha entre opciones electorales dentro del actual régimen, sino de apostar por formas de organización económica y espiritual, cualitativamente superiores a la civilización burguesa, donde se garantiza la emancipación del proletariado y la democracia real. Es la lucha popular por la conquista de la civilización socialista, partiendo del estudio científico de las bases materiales que lo posibilitan y con el objetivo último del comunismo.

[Automatic translation: EN]
[Traduction automatique: FR]

3 de abril de 2006

'El País' como termómetro invertido de la deslegitimación del capitalismo y las "peligrosas" ideas del socialismo real



En la edición de ayer. El periódico de la progresía española se dedicó a fondo a desacreditar al socialismo real. Toda esta campaña permanente, no tiene nada de gratuito. Revela los miedos y peligros que tiene la burguesía.

Esta preocupación irá a más, en la medida que el capitalismo acelere su decandencia y su deslegitimación en las clases trabajadoras.

El ataque a la civilización socialista del siglo XX, y en general, a todos los que cuestionan el modelo neoliberal, viene a ser un "espaldarazo ideológico" al sistema dominante por quienes son un pilar fundamental de la superestructura: la socialdemocracia. Cuyas funciones específicas son extremadamente importantes: 1.- Ser vanguardia de las ideas liberales-burguesas y 2.- Ser "tapón" ideológico y electoral por la izquierda.

Veamos tres textos de 'El País' de ayer:

El primero se titula: "Francia lucha por un modelo social en crisis" : y se decica a llamar nostalgicos estatalistas e "inmovilistas" a todo aquel que se plantee cuestionar el modelo neoliberal y las exigencias del nuevo capitalismo mundializado donde la competencia global hace barrer los derechos de los trabajadores. El periodista arremete contra la clase política francesa por no saber explicar el discurso europeísta (neoliberal-imperialista). Finalmente da un dato muy interesante: "En un sondeo de la Universidad de Michigan realizado en 20 países acerca de la percepción de si el sistema de libre empresa y de economía de mercado es el mejor para el futuro, Francia ocupa el último lugar. Un 36% de sus ciudadanos cree que sí, mientras el 50% se pronuncia en contra. Sólo en Francia son mayoría quienes no creen en la economía de mercado".

Hay una verdad incuestionable: el programa económico de la socialdemocracia ha muerto, el keynesianismo no es ya receta eficaz para el desarrollo del capitalismo. Pero nuestra respuesta no es pedir a la clase trabajadora que se introduzca en un mar de agua neoliberal hirviendo, como piden los nuevos socialdemócratas. Nuestra alternativa es la civilización socialista.

El segundo texto es un extracto de una entrevista de Ramonet a Fidel Castro: Texto interesante, sin duda. Pero enmarcado en la gran atención que tiene 'El País' en Cuba.

'El País' es una poderosa lupa pendiente de cualquier información que visibilice las grietas de la edificación del socialismo en Cuba, con el objetivo, obviamente, de aumentarlas políticamente y amplificarlas mediáticamente.

Cuba, es un mal ejemplo que merece ser destruido según este organismo de agit-prop burgués. Y lo hacen por dos medios: 1) por dentro bajo el modelo de la "transición española" y 2) por fuera mediante la financiación y el apoyo mediático de disidentes.

Finalmente, el tercero, es un texto sobre Mao. Anuncio y entrevista a los autores del infame libro: "La historia desconocida", escrito por la lingüista china Jung Chang (Yibin, 1952), en colaboración con su marido, el historiador británico y experto burgués en la Unión Soviética, Jon Halliday.

Entre otras perlas dicen de Mao:

“Los campesinos le eran indiferentes, los despreciaba”

“Mao Zedong, que durante décadas ejerció un poder absoluto sobre la cuarta parte de los habitantes de la Tierra, fue responsable de la muerte de más de 70 millones de personas en tiempo de paz. De ningún otro líder político del siglo XX puede decirse tanto”

El periodista recoge las opiniones de los autores en el siguiente texto:

Era egoísta, falto de escrúpulos, desconfiado hasta el extremo de tener siempre una puerta secreta allí donde estuviera por miedo a ser asesinado, sin otra ideología que no fuera la de conservar el poder, sin aliados, desentendiéndose de designar un sucesor (muere en la más completa inopia, manejado por su cuarta mujer, Jiang Qing, a la que no soportaba, y de la Banda de los Cuatro); reñido con la más mínima higiene corporal, y obsesionado por el sexo con muchachas jóvenes, como ya aludió su médico personal, Zhisui Lui (The private life of chairman Mao. Chatto & Windus, 1994). Los autores rebajan la importancia de la Larga Marcha (niegan la existencia de la principal batalla), sostienen que el éxito fue debido a la condescendencia del caudillo nacionalista Chiang Kai-chek, para obtener así la liberación de su hijo, secuestrado por Stalin; aseguran que se despreocupó de la ocupación japonesa del país y que agudizó la hambruna exportando a la Unión Soviética alimentos a cambio de material nuclear y equipo industrial. “Era absolutamente inmoral. Comenzó a decir cosas inaceptables cuando tenía 24 años, cosas que podría haber dicho un maníaco egoísta. En 1927, cuando tenía 34, empezó a ver verdaderas atrocidades y le gustaron”, explica Jung.

El fundador de la República Popular se comportaba como un déspota. En los trayectos durante la Larga Marcha disponía de sus porteadores; le encantaba que un sirviente le frotara la espalda con una toalla caliente mientras leía un libro de poemas.

Ante la pregunta del periodista: "¿Quiere decir que no era idealista?"
Jung Chang responde "No. Ya en 1930 condenaba el concepto de igualdad. Pero en el partido comunista, desde 1927, trabajaba con el estalinismo. En la época en que Stalin enviaba gente a China para dirigir el Partido Comunista Chino, Mao se dio cuenta de que el estalinismo era lo suyo, le gustaba. Los rusos daban órdenes a los chinos comunistas como quemar y quemar; quemar las ciudades, quemar las casas, quemar a los campesinos y sus casas, y también matar, matar y matar. Ésas eran las órdenes".

Sin comentarios. Los comunistas sabemos que la autocrítica es siempre necesaria, y en particular, la experiencia del socialismo de Mao tiene mucha; pero lo que representa esta ponzoñosa crítica revanchista son los intereses de clase de la burguesía ascendente en China y del imperialismo para presionar en la dirección de la liberalización política-burguesa.

En definitiva, se trata una vez más, de otra dosis de anticomunismo visceral sin un mínimo estudio riguroso detrás.

Intentan enterrar las ideas comunistas, incluso no dudan en intentar ahogarlas en sangre por dos vías. 1) La ocultación de las millones de muertes de comunistas y trabajadores en la historia del siglo XX por regímenes burgueses e imperialistas. 2) trasmitir la propaganda burguesa que "comunismo = asesinatos en masa = sistema inhumano".

Nosotros a lo nuestro. Desde nuestra trinchera, y dando la batalla de ideas.

1 Comments:

Anonymous I Fought The Law said...

Un historiador catalán de la izquierda moderada, Andreu Mayayo, explicaba en su crítica del libro sobre Mao (no recuerdo para qué medio, pero uno bastante de masas) que no se tratab más que un compendio de propaganda anticomunista y con un interés historiográfico nulo (las afirmaciones no se corroboran, no se apoyan con documentación, no se narran hechos y se extraen conclusiones, etc...)

4:45 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home