Nuestra lucha no se trata de una mera elección estrecha entre opciones electorales dentro del actual régimen, sino de apostar por formas de organización económica y espiritual, cualitativamente superiores a la civilización burguesa, donde se garantiza la emancipación del proletariado y la democracia real. Es la lucha popular por la conquista de la civilización socialista, partiendo del estudio científico de las bases materiales que lo posibilitan y con el objetivo último del comunismo.

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14 de octubre de 2007

La cuestión vasca desde el marxismo, nueva sección de CS



Estimados lectores y camaradas:

Desde 'Civilización Socialista' os anunciamos la creación de una nueva sección denominada: "La cuestión vasca desde el marxismo", que pretende dar las claves fundamentales para el entendimiento de ese conflicto. Asimismo, nuestra contribución a la causa del internacionalismo tiene un doble objetivo:

- Desemascarar las organizaciones que siguen comprometidas con los pactos de la Transición, y en consecuencia, atadas al ordenamiento opresor vigente.

- Unir la lucha popular por la autodeterminación con la lucha por una República democrática y popular en el Estado español. Objetivamente comparten un objetivo común: la ruptura con el régimen de 1978 de la oligarquía española.

A continuación os ofrecemos un primer texto que deja cada uno en su sitio:

Junio 1935


Acta Fundacional de los Comunistas Vascos.

El Congreso constitutivo del Partido Comunista de Euskadi se ha celebrado a primeros de Junio en Vizcaya.


Hasta el momento presente, ha sido el Partido Comunista de España el único que con su programa de liberación nacional y social, ha luchado por el derecho de autodeterminació n de las nacionalidades oprimidas, incluso hasta su separación del Estado Español. Consecuentes con esta política, la Internacional Comunista y el Partido Comunista de España, de acuerdo con los comunistas de Cataluña, procedieron a la constitución del Partido Comunista de Cataluña, que ha logrado ya serios éxitos en la lucha por la liberación nacional y social del pueblo catalán.

La constitución del Partido Comunista de Euskadi es, pues, la confirmación de la política de liberación nacional y social de nuestro Partido hermano de España y de la Internacional Comunista.

El Congreso Nacional del Partido Comunista de de Euskadi reconoce plenamente la existencia de la nacionalidad vasca, expresada en la comunidad de idioma, territorio, homogeneidad étnica, cultura y, sobre todo en la voluntad decidida de la mayoría del país, que lucha por sus derechos nacionales frente al imperialismo español que lo sojuzga en combinación con la burguesía vasca y los grandes propietarios de Euskadi.

La constitución de del Partido Comunista de Euskadi significa: impulsar grandemente la lucha revolucionaria por la liberación nacional, que constituye al mismo tiempo un factor decisivo para la liberación económica y social de las masas de nuestro país frente a la explotación de la propia burguesía nacional y del imperialismo español opresor del pueblo vasco.

NINGÚN PUEBLO QUE OPRIME A OTRO PUEBLO SERÁ A SU VEZ UN PUEBLO LIBRE. La lucha de liberación nacional y social por la emancipación de nuestro pueblo es, por tanto, parte integrante de las luchas de la población laboriosa de España y aporta su contribución, su apoyo y solidaridad a la lucha por la independencia de los demás pueblos oprimidos por el imperialismo español: Cataluña, Galicia, así como Maruecos y demás colonias.

Frente a la opresión de la clase de la burguesía vasca, frente a la explotación de los amos de la tierra, frente a la opresión nacional del imperialismo español, el Partido Comunista de Euskadi levanta en alto la bandera de liberación de las masas obreras y campesinas y de todas las masas laboriosas del país, desarrollando sus luchas bajo las consignas de Marx, Lenin y Stalin, de la Internacional Comunista y en estrecha compenetració n con el Partido Comunista de España.

¡Abajo la explotación del hombre por el hombre!

¡No más opresión de un pueblo sobre otro!

La lucha revolucionaria, bajo estas consignas, desarrollada consecuentemente por el Partido Bolchevique, ha logrado emancipar, de la explotación capitalista, a CIENTO SESENTA MILLONES de seres humanos y libertado de la opresión imperialista del zarismo, a los pueblos que constituyen, por su libre voluntad, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.), que abarca una extensión territorial de la sexta parte del mundo. Esta liberación, por la revolución, de los pueblos oprimidos por el zarismo ruso ha demostrado, igualmente, que sólo el proletariado en estrecha alianza con los campesinos, bajo la dirección del Partido Comunista, constituye la única fuerza capaz de alcanzar la victoria en la lucha por la liberación nacional y social de los países sojuzgados por la doble explotación del capitalismo nacional y extranjero. Frente al Octubre ruso de 1917 donde el proletariado y su Partido Comunista (Bolchevique) estuvieron a la cabeza de la lucha por la liberación de los pueblos oprimidos, el Octubre de 1931 demuestra la claudicación y la traición de la burguesía nacional en la lucha por la libertad de nuestro pueblo. El primero señala la única vía victoriosa en la lucha nacional revolucionaria y el segundo, que se ilustra por la traición de la burguesía vasca y la claudicación de la Generalitat de Cataluña, es el exponente más claro de cómo no podrá ser alcanzada dicha liberación.

¿Cúal es la situación actual de Euskadi?

El Partido Nacionalista Vasco, cuya dirección reaccionaria representa los intereses de los banqueros, de la Iglesia, de los grandes propietarios de la tierra y de los grandes industriales, que siempre ha tenido una colaboración, más o menos disimulada, con los representantes del imperialismo español, condena el glorioso movimiento de Octubre y se orienta claramente hacia la colaboración abierta con los partidos más representativos de la reacción fascista e imperialista de España. Asustados de su demagogia anterior, cuyos peligros tuvo ocasión de percibir a raíz del movimiento de Octubre en que a duras penas pudo controlar sus masas que luchaban junto con sus hermanos de explotación y de otras tendencias, la dirección del Partido Nacionalista Vasco, pretende desvirtuar, corromper el sentido emancipador de la lucha nacional y dirigir el movimiento nacionalista hacia objetivos puramente religiosos y clericales. Pretende incluso, en virtud de sus compromisos de colaboración con las fuerzas más reaccionarias del imperialismo, hacer aprobar el Estatuto de Estella repudiado por todas las fuerzas populares democráticas que constituyen la inmensa mayoría del país. El reforzamiento del predominio de la Iglesia por medio del Concordato con el Vaticano para asegurar todavía más la explotación del pueblo y una mayor opresión económica por medio del aumento del cupo contributivo del Concierto Económico, deben en virtud de este compromiso, rechazar la doble opresión de las masas obreras y campesinas y, en general de la población laboriosa de Euskadi.

El imperialismo realiza grandes esfuerzos para organizar en Euskadi, directamente, su propia fuerza política. Los primeros pasos ya han sido iniciados con relativo éxito por el imperialismo opresor con vista a la creación en Euskadi de un partido descaradamente fascista e imperialista, hijuela del partido vaticano fascista de Gil Robles.

El Partido Socialista jamás ha sabido comprender el valor revolucionario de la lucha por el derecho de autodeterminació n de Euskadi y establecer la debida diferencia entre movimiento nacionalista y la dirección reaccionaria del mismo. Siguiendo las líneas de la Segunda Internacional, su posición frente a este problema se ha reducido a meras declaraciones platónicas sobre la autonomía cultural de los pueblos oprimidos. A él incumbe una parte de la responsabilidad por la creación de la artificial barrera de prejuicios que la burguesía vasca ha conseguido levantar entre algunos núcleos de masas laboriosas del país y fuera de este, la social democracia, en su larga historia y durante su estancia en el Gobierno, no fue nunca capaz de interpretar, de manera revolucionaria, los anhelos y aspiraciones nacionales del pueblo vasco. Su posición adversa al derecho de autodeterminació n favoreció, de hecho, las maniobras y chantajes de la burguesía y propietarios vascos y los esfuerzos de éstos por dividir al proletariado vasco.

El Partido Comunista de Euskadi lucha, con todas sus fuerzas, por conquistar el derecho de autodeterminació n para nuestro pueblo. Este derecho no podrá ser jamás alcanzado más que en el combate contra el imperialismo y los enemigos de del pueblo dentro del país.

El Estatuto, votado por la mayoría del país, es apoyado por nuestro Partido y llamamos a todas las fuerzas democráticas y antifascistas a la acción enérgica y común para su implantación. Si bien no satisface más que una mínima parte de las aspiraciones del pueblo vasco, su implantación significa una victoria del pueblo contra las bandas vaticano fascistas del imperialismo español y un puntal para la libertad de Euskadi.

Todas las reivindicaciones, todas las aspiraciones del pueblo vasco encuentran en el Partido Comunista de Euskadi su más ardiente defensor.

El Partido Comunista de Euskadi, que ha escrito en su bandera la liberación total de Euskadi de la doble explotación y opresión nacional y social, que lucha por la unificación de todo el proletariado en una sola central sindical para defender mejor los intereses de la clase obrera, que propugna la formación de un Bloque Popular de todas las organizaciones y trabajadores antifascistas y anti-imperialistas, agrupándose alrededor de las Alianzas Obreras y Campesinas en todo el país, propone a todas estas organizaciones y a todo el pueblo, el siguiente programa de lucha y, por su parte, se compromete a luchar para conseguir estas reivindicaciones:

1. Derecho de autodeterminació n al pueblo de Euskadi, incluyendo su derecho a la separación del Estado Español.
2. Contra los ataques del imperialismo español a los derechos políticos y administrativos de Euskadi.
3. Por la aprobación del Estatuto Vasco ya plebiscitado, como el primer paso para la consecución total del derecho de autodeterminació n de Euskadi.
4. Por la conversión de los caseríos a sus actuales usuarios, sin indemnización de ninguna clase.
5. Por la anulación de todas las deudas e hipotecas que pesan sobre los campesinos y la prohibición absoluta de los desahucios.
6. Por la anulación de toda contribución territorial; por la rebaja de un 50 por 100 en todos los impuestos a los campesinos, modestos comerciantes y modestos industriales y por la prohibición de establecer todo nuevo gravamen.
7. Por la extensión a los campesinos de los beneficios de las leyes sociales.
8. Por las libertades democráticas del pueblo trabajador; por una amplia amnistía para todos los presos y perseguidos.
9. Por la reposición de Ayuntamientos de elección popular y la disolución de las Comisiones Gestoras.
10. Por la Universidad Popular Vasca.
11. Por la abolición de la pena de muerte; por la reapertura de los centros obreros; por la libertad de reunión, manifestación y huelga, y por la libertad de prensa para los trabajadores.
12. Por el mejoramiento general de la situación de la clase obrera; por la elevación general de los salarios; por la jornada semanal de 44 horas en todas las industrias; por la apertura de trabajos de utilidad general para los parados o, en su defecto, el pago de un subsidio a cargo de los Ayuntamientos, Diputaciones y el Estado.
13. Por la disolución y desarme de las organizaciones fascistas y por la depuración del ejército, expulsando a todos los oficiales monárquicos y fascistas.
14. Contra la guerra imperialista y por la defensa de la Unión Soviética.

Por todo esto, a causa de la política llevada a cabo por los gobiernos republicanos socialistas, contrarios a reconocer la libertad de los pueblos oprimidos y como consecuencia de la claudicación y traición de la burguesía a la causa de la liberación nacional, a pesar de cinco años de revolución, el pueblo de Euskadi sigue siendo explotado y oprimido. El Gobierno actual, por su parte, trata de arrebatar a nuestro pueblo las pocas libertades que la voluntad de lucha de los trabajadores de este país arrancó a los gobiernos republicanos- socialistas. Este Gobierno aprieta cada vez más el tornillo de la opresión y de la explotación de nuestro pueblo.

La situación económica de las masas halla su más clara expresión en la existencia de docenas de millares de parados sin subsidio; en una elevación constante de los precios para los artículos de primera necesidad; en la reducción constante de la jornada de trabajo con reducción de salario y la intensificació n, hasta el agotamiento, de los métodos de la explotación nacionalizada. La situación de los campesinos, pese a la tan decantada prosperidad del labrador vasco, es tan mala como la de los trabajadores de la industria. En primer lugar, la crisis económica iniciada poco antes de la proclamación de la República, ha ido reduciendo la posibilidad que tenía de hallar un complemento a sus exiguos ingresos por medio del empleo de sus brazos en la producción industrial. Por otra parte, y en tanto que modesto productor se ve afectado por la reducción del consumo de las zonas urbanas. Y si a todo esto añadimos las numerosas y cuantiosas contribuciones y gravámenes que por diversos conceptos pesan sobre sus espaldas, hemos de sacar las consecuencias de la desesperada situación de las masas rurales de Euskadi. Es más, al contrario que los trabajadores de la industria, los campesinos de Euskadi no han conseguido, siquiera, las mezquinas mejoras que la proclamación de la República y las luchas consiguientes trajeron para los obreros. Aherrojados por la opresión económica, política y clerical de la burguesía y propietarios de la tierra vasca, que aún se pretende reforzar más, el campesino vasco no comprende aún que sus explotadores están en las filas del Partido Nacionalista Vasco, en quien tienen todavía confianza. La masa campesina es, junto con las de las ciudades, la victima propiciatoria de los compromisos de la burguesía nacional con el imperialismo español. El Estatuto de Estella que se pretende sacar a flote en los cabildos de los traidores a los anhelos de independencia de Euskadi y los representantes del imperialismo español, tiende a agravar todavía más esta difícil situación de los obreros y campesinos de Euskadi y, en general, de toda la población laboriosa, incluyendo a los pequeños artesanos, pequeños comerciantes, etc.

De cara a la actual situación que bosquejamos, frente a los graves peligros que se avecinan, el Partido Comunista de Euskadi, sin relegar ningún punto de su programa, considera, no obstante, que la actual situación impone la formación de un amplio bloque antifascista y anti-imperialista que sobre la base de un programa mínimo englobe para la lucha común, contra esta amenaza, a todas las organizaciones sinceramente antifascistas y anti-imperialistas. Sólo la formación de un tal Bloque podría constituir en las circunstancias actuales un valladar eficaz a los avances de la reacción exterior e interior. Contra los intentos de hacer aprobar el llamado Estatuto de Estella a espaldas del país, el Parido Comunista de Euskadi declara estar dispuesto a apoyar el Estatuto refrendado en plebiscito por la inmensa mayoría de las masas laboriosas de Euskadi.

El Partido Comunista de Euskadi se declara dispuesto a apoyar un Gobierno Provisional Revolucionario que se comprometa a luchar y luche efectivamente por este programa de carácter inmediato hasta su realización.

¡Obreros y campesinos, masas laboriosas de Euskadi! ¡Trabajadores nacionalistas, socialistas, anarquistas y sin partido: unamos nuestros esfuerzos para la lucha por la consecución de este programa de carácter inmediato, formemos el frente común para desalojar de sus posiciones a la reacción fascista e imperialista! ¡Organicemos la batalla por la liberación nacional y social de Euskadi!

¡ABAJO EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO!
¡FUERA DE EUSKADI LAS FUERZAS DE OCUPACIÓN IMPERIALISTA!
¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE EUSKADI!

Partido Comunista de Euskadi (Comité Central)
Junio1935

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