Nuestra lucha no se trata de una mera elección estrecha entre opciones electorales dentro del actual régimen, sino de apostar por formas de organización económica y espiritual, cualitativamente superiores a la civilización burguesa, donde se garantiza la emancipación del proletariado y la democracia real. Es la lucha popular por la conquista de la civilización socialista, partiendo del estudio científico de las bases materiales que lo posibilitan y con el objetivo último del comunismo.

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30 de septiembre de 2010

NADIE PUEDE MATAR AL MONO JOJOY

Estatua en Yugoslavia en honor al guerrillero comunista Filipovic
Monumento a los caídos de la Revolución antiimperialista china en la Plaza de Tien An Men

Nota de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido de los Comunistas (México)

¿Quién puede matar a un hombre que ha dedicado la vida entera a luchar por la libertad, por la América Latina unida y por el socialismo? ¿Quién puede decir que ha vencido a un hombre que fue pilar fundamental en el crecimiento y consolidación de una de las organizaciones revolucionarias más grandes de América Latina? ¿Quién puede sentirse victorioso por depender de la fuerza económica y militar de los más grandes asesinos del mundo para ultimar a un combatiente revolucionario? Solamente un grupo de desquiciados y asesinos, solamente un grupo de oligarcas incapaces de combatir honorablemente a sus enemigos, solamente un grupo de gobernantes corruptos que no entienden nada de la historia de nuestros pueblos.

El comandante Jorge Briceño, el Mono Jojoy, con sus grandes dotes militares y revolucionarias, no fue concebido por la casualidad ni por arte de magia, ha sido hijo de una sociedad profundamente confrontada por la agresividad del capitalismo colombiano quien condena a diario a millones a vivir en medio de la explotación, el despojo y la violencia, fue conocido por que en ocasiones la historia de los pueblos puede verse sintetizada en algunos individuos; pero esas condiciones contradictorias del capitalismo hacen que la burguesía al incrementar su poder y su riqueza, incrementen al mismo tiempo las condiciones que han de cavar su propia tumba. Pero el comandante Briceño nunca ha estado sólo en esto, lo que aprendió y llevó a cabo en vida lo hizo como parte de una organización ejemplar que representa los intereses de los explotados de Colombia y de Nuestra América, las FARC-EP, la cual a su vez recoge la experiencia de lucha de todo un pueblo. Nadie que comprenda las leyes de la Historia puede pensar que por matar a un hombre ejemplar ha vencido a su oponente, y nadie con siquiera una pizca de humanismo puede festejar el asesinato cobarde a un hombre valiente. Quienes hoy se abrazan y festejan por matar a este hombre valiente y ejemplar, no hacen más que exhibir su deformación humana y su torpeza, parecen desconocer que en la sociedad colombiana hay miles de personas que viven actualmente las condiciones que hicieron que el Mono Jojoy se hiciera guerrillero, y además hay miles de combatientes farianos que hoy en día reciben la experiencia y el conocimiento necesario para ocupar el lugar de los caídos.

Quienes piensan que un combatiente insurgente no es consciente de que su vida puede extinguirse biológicamente en medio de la guerra es porque su concepción idealista del mundo y la vida y su escaso valor les impiden comprender que un guerrillero, desde el momento en que ingresa a las filas, ya ha dado su vida por la Revolución, y que sabe que en el curso de la misma su vida individual puede extinguirse. Pero lo que no se extingue jamás es la voluntad y capacidad de lucha de los explotados, por esto quienes piensan que al matar a un comunista en combate se han deshecho de él definitivamente, razonan como quien entierra una semilla pensando que la ha matado y que no volverá a saber de ella, ignorando que de esa misma tierra habrá de brotar nueva vida que superará en magnitud a la anterior.

A hombres como el comandante Briceño no se les puede matar porque han sido ya un semillero de cuadros revolucionarios, de experiencias, de enseñanzas, porque a estas alturas el Mono Jojoy ha reproducido más comandantes guerrilleros que los que había cuando él ingresó a las filas revolucionarias. El infame asesino Juan Manuel Santos no es nadie comparado con el comandante Briceño, en nada se comparan su astucia, su inteligencia y mucho menos su calidad humana, y ni por eso las FARC confunden el matar a Santos o algún oligarca colombiano con ganar la guerra contra una clase genocida. La victoria no depende de cuántos hombres se maten ni de cómo se llamen, la victoria será una consecuencia histórica de la lucha de clases en donde los explotados habrán de vencer. La victoria más tarde o más temprano será en Colombia para las FARC-EP y para quienes han vivido por la lucha que habrá de emancipar a su pueblo, ahí han estado y estarán siempre el comandante Manuel Marulanda Vélez, el comandante Jacobo Arenas, el comandante Raúl Reyes, el comandante Ivan Rios y el comandante Jorge Briceño.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

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2 Comments:

Blogger Germanico said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

11:29 a. m.  
Blogger Germanico said...

La guerra de las Farc no tiene ni ha tenido un carácter revolucionario.

Esta guerrilla nació como una iniciativa oportunista del PC Colombiano, por un lado coptando autodefensas campesinas liberales formadas tras el asesinato de Jorge Eliecer Gaitan, y por otro lado asegurándose el oro del "internacionalismo proletario" del imperialismo soviético. Pero sin realmente contar en uno u otro momento con la dialéctica de cada circunstancia que guiara a las masas hacia la revolución.

Mas bien al contrario, siempre ha sido una fuerza de espaldas a las masas, que en el fondo las desprecia.

Hoy ese pueblo que nunca atendió el llamado a las armas, los repudia, y son la condición interna del giro derechista de Colombia, en contraste con el resto de latinoamerica.

¿Que se puede esperar políticamente de un reducto de insurrectos cuya base económica no se sustenta en el pueblo sino del narcotráfico y las ayudas del extranjero?

Los marxistas colombianos no nos alegramos con los padecimientos de la guerra, ni con la muerte de compatriotas. Pero si nos da un fresco que por fín la politica del PC de "combinación de todas las formas de lucha" haya entrado en franca bancarrota, ya no en el nivel teórico, sino en la práctica. Lo cual ha sido una tragedia grande en vidas y en frustración para la movilización, educación y lucha de las masas.

Ojala este equivocado, pero hasta ahora la realidad no hace más que darnos la razón...

11:31 a. m.  

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